Alumna: Morelli, Camila.
Comisión: 21. Castellano, Santiago.
Consigna: Escritura de un cuento.
Modalidad: Individual.
Texto: Original.
HISTORIA DE UNA MADRE
Dolores ya no se conocía, su cuerpo comenzó a cambiar, junto a su estado anémico y su personalidad, hasta que el llanto la absorbió y la impulsó a pedir ayuda, ayuda que nunca antes había tenido, ayuda que nunca había conocido, ayuda que al fin y al cabo nunca encontraría.
Dolores tenía solo quince años, estaba en medio de la adolescencia y del ser adulta. Ella se consideraba con la madurez necesaria, para luchar contra la vida y contra todo el mal que le causó la infelicidad, durante tantos años.
Fue una niña no querida, sus padres no deseaban que naciera ni mucho menos que creciera, su madre era alcohólica y su padre adicto a las drogas, ambos eran muy violentos. Dolores no tuvo opción de elegir, el destino la condujo a nacer en medio de todas las adicciones que pueden existir y en las consecuencias que todo esto ocasiona. La maltrataron, la golpearon, la humillaron, la explotaron y lo más terrible de todo, es que su propio padre todas las noches abusaba de su integridad, de su moral y dignidad, causando daños psíquicos y físicos en Dolores. Era pequeña e impotente ante tanta injusticia, pero inconcientemente ella sabía que debía resistir y un día escapar, para comenzar con una nueva vida.
Dolores fue al colegio durante seis años, no dudaba en que debía educarse y así progresar en medio de tanto dolor, era la meta más deseada y no iba a parar hasta lograrla, ya que hasta el momento, estudiar era lo único que podía hacer por si misma, para sentirse bien y proyectar a futuro.
Todos los días, al salir del colegio, Dolores se dirigía directo a lo de Esperanza, una viejita del barrio, querida por todos, a la que ayudaba en pequeñas cosas, ganando moneditas que diariamente sumaban y que llegado el momento clave para la fuga iban a ser de mucha utilidad.
Un martes quince de septiembre, Dolores le sirve a Esperanza la merienda, la acuesta sobre la cama y le enciende la radio, tratando de evadir la triste soledad que solo la vejez puede entender. Sigue con las tareas de la casa y limpiando el aparador descubre la sección de clasificados del matutino local, nunca le llamó la atención ni le importaba, plata no tenía y en casa de doña Esperanza el empleo hasta entonces le gustaba y de todos modos le servía, pero un recuadro amarillo con letras negras, le llamó la atención y no pudo evitar leerlo.
Comisión: 21. Castellano, Santiago.
Consigna: Escritura de un cuento.
Modalidad: Individual.
Texto: Original.
HISTORIA DE UNA MADRE
Dolores ya no se conocía, su cuerpo comenzó a cambiar, junto a su estado anémico y su personalidad, hasta que el llanto la absorbió y la impulsó a pedir ayuda, ayuda que nunca antes había tenido, ayuda que nunca había conocido, ayuda que al fin y al cabo nunca encontraría.
Dolores tenía solo quince años, estaba en medio de la adolescencia y del ser adulta. Ella se consideraba con la madurez necesaria, para luchar contra la vida y contra todo el mal que le causó la infelicidad, durante tantos años.
Fue una niña no querida, sus padres no deseaban que naciera ni mucho menos que creciera, su madre era alcohólica y su padre adicto a las drogas, ambos eran muy violentos. Dolores no tuvo opción de elegir, el destino la condujo a nacer en medio de todas las adicciones que pueden existir y en las consecuencias que todo esto ocasiona. La maltrataron, la golpearon, la humillaron, la explotaron y lo más terrible de todo, es que su propio padre todas las noches abusaba de su integridad, de su moral y dignidad, causando daños psíquicos y físicos en Dolores. Era pequeña e impotente ante tanta injusticia, pero inconcientemente ella sabía que debía resistir y un día escapar, para comenzar con una nueva vida.
Dolores fue al colegio durante seis años, no dudaba en que debía educarse y así progresar en medio de tanto dolor, era la meta más deseada y no iba a parar hasta lograrla, ya que hasta el momento, estudiar era lo único que podía hacer por si misma, para sentirse bien y proyectar a futuro.
Todos los días, al salir del colegio, Dolores se dirigía directo a lo de Esperanza, una viejita del barrio, querida por todos, a la que ayudaba en pequeñas cosas, ganando moneditas que diariamente sumaban y que llegado el momento clave para la fuga iban a ser de mucha utilidad.
Un martes quince de septiembre, Dolores le sirve a Esperanza la merienda, la acuesta sobre la cama y le enciende la radio, tratando de evadir la triste soledad que solo la vejez puede entender. Sigue con las tareas de la casa y limpiando el aparador descubre la sección de clasificados del matutino local, nunca le llamó la atención ni le importaba, plata no tenía y en casa de doña Esperanza el empleo hasta entonces le gustaba y de todos modos le servía, pero un recuadro amarillo con letras negras, le llamó la atención y no pudo evitar leerlo.
¡¡GANE USTED MUCHA PLATA!!
Presentarse en Calfucurá 689.
Presentarse en Calfucurá 689.
Su cabeza comenzó a dar mil vueltas, sintió que había llegado el momento para comenzar una nueva vida. Por primera ves el destino existía para Dolores, Dios había puesto ese maravilloso aviso frente a sus ojos y no podía desaprovecharlo.
Dolores volvió a su casa, soportó el castigo diario y rutinario, esperó que sus padres caigan rendidos por tantas sustancias toxicas injeridas y trató de dormir, pensando en su futuro, con la esperanza de conseguir el empleo que sanaría las heridas que tanto la habían marcado.
Despertó temprano, se cambió, preparó los útiles necesarios para su día escolar y salió en silencio y despacio con el objetivo de no despertar a sus padres, el ir al colegio para Dolores era toda una hazaña.
Al llegar a la escuela, se sentó en su pupitre, sacó la carpeta, apoyó las manos sobre la cara y los codos sobre la mesa, pensando en que al salir iría directo a la dirección que remarcaba el matutino. Sabía que no debía ilusionarse, pero no podía, solo se imaginaba lejos de sus padres y de su casa, con una vida distinta, con una vida sana, con una vida digna.
Llegada la hora, sale del colegio y se dirige rumbo a Calfucurá 689, camina aproximadamente treinta cuadras, choca con la dirección y alcanza a ver un barcito que se hacía llamar “El bar del negro”, entra y se acerca a la barra, detrás de ésta un hombre con poco pelo, bigotes y ojos pardos la mira y le pregunta con vos gruesa:
-¿Qué necesitas?
-Vengo por el aviso del diario, -respondió Dolores.
-¡Ah! ¡Por el aviso del diario!, ja, ja, si pasa, es por aca. –dijo el cantinero con vos intimidante.
-¡Gracias!, es usted muy amable, -exclamó Dolores.
Detrás de la puerta un hombre obeso con un fino ambo, la invitó a Dolores a tomar asiento.
-¿Viene por el aviso, verdad?
-Si, si señor me interesa y mucho.
-Muy bien, dígame, ¿Cómo es su nombre?
-Dolores señor, Garcia Dolores.
-Bien, ¿Edad?
-15, en diciembre cumplo los 16 señor.
-¡Ah! Y ¿Por qué te interesó tanto el aviso?
-Por lo que decía señor, necesito la plata, tengo objetivos personales por cumplir y creo que le voy a ser muy útil.
-¡Muy bien! Das con el perfil que necesito, sos lo que estoy buscando, no te vas a arrepentir, diste con la persona justa para ganar plata y mucha.
-¡Gracias señor! me hace muy feliz lo que me dice, pero, ¿De qué se trata?
-¡Ja! ¡Ja! Si, te explico, estoy seleccionando modelos para una agencia muy importante en el norte de salta, todo correría por mi cuenta, te llevaría a la agencia, te pagaría el colegio, un sueldo todos los meses, un lugar dónde vivir y la comida de todos los días, te vas a convertir en una estrella, te lo aseguro, sos hermosa y tenés que aprovecharlo, sin duda. ¿Qué te parece?
-¡Hay señor! Estoy muy emocionada, es todo lo que soñé y es todo lo que quiero para una nueva vida. Lo que más me importa es la escuela, no quiero dejar de estudiar, es lo único que puedo hacer por mi misma.
-¡Si! ¡Obvio! Por eso no te preocupes, tenés solo 15 años, toda una vida por delante, éste es un buen comienzo para ir construyendo tu futuro.
-Gracias señor, no tengo duda de que así va ser. ¿Cuándo me iría a Salta?, ¿Cuándo empezaría a trabajar?
-Mañana, mañana mismo estarías en Salta.
-¡Buenísimo! No tengo palabras para agradecerle todo lo que está haciendo por mí.
-No te preocupes, no es nada, te espero mañana a primera hora en esta dirección.
-Si, si ¡Gracias señor! Mañana a primera hora estoy acá.
-Hasta mañana Dolores.
-Hasta mañana señor.
Es así como Dolores con una sonrisa enorme en su rostro, salió del bar rumbo a lo de doña Esperanza, para contarle el milagro que le había sucedido y despedirse, porque por unos cuantos meses no la iba a ver.
-¡Te voy a extrañar Dolores! ¡Qué Dios te bendiga y te acompañe! ¡Te quiero mucho! ¡Nunca te olvides de mí! –fueron las últimas palabras de esperanza que culminaron con la melancólica despedida.
Es así como dolores vuelve a su casa, soporta el castigo diario y rutinario de sus padres, pero ésta ves, sabiendo que era el último día de tanto dolor.
Esperó que sus padres caigan rendidos por tantas sustancias tóxicas injeridas y trató de dormir un par de horas.
Al despertar juntó en una precaria bolsa sus pocas e insuficientes pertenencias y escribió:
¡No aguanto más! Me duele el alma de tanta tortura no merecida, no tengo la culpa de haber nacido y mucho menos ser victima de tanto dolor, dolor que ustedes me provocaron y me provocan hasta el día de hoy…
¡Dios no existe! Pero todo llega, nunca descansarán en paz, la vida misma los juzgará… Un nuevo horizonte me espera.
Dolores
Dejó la nota sobre un cajón de manzanas, que simulaba ser su mesa de luz y escapó, dejando atrás los 15 años más crueles, que había vivido hasta ese momento.
Caminó hacia el bar ansiosa, nerviosa, con muchas expectativas por lo que le iba a pasar, ya no era más una pobre y humilde adolescente sino que pasaba a transformarse en una modelo, que trabajaría para una agencia muy importante en Salta.
Al llegar al lugar, un auto negro con vidrios polarizados, en marcha y con las luces encendidas, daba indicio de que la estaba esperando. Dolores aceleró el paso y acercándose al automóvil, el señor con el que ella había hablado, ubicado en el asiento del conductor, le abre la puerta y la invita a subir.
-¡Buen día señor!
-¡Buen día Dolores! Sube y ponte cómoda, que ya salimos rumbo a Salta.
-Si, gracias, no se preocupe que estoy bien.
Comienzan un largo viaje hacia el norte del país, ambos conversan y mantienen un diálogo agradable. Dolores le cuenta un poco su historia de vida y el señor la va poniendo al tanto, de lo que tendrá que hacer en su nueva carrera.
En mitad del viaje, el señor se baja en una estación de servicio, compra unos refrescos y algo para comer, con el fin de que el ambiente sea más confortable.
Luego de unos cuántos kilómetros, en la ruta se llegaba a divisar una cantina de aspecto precario, rodeada de camiones y por ende camioneros que entraban y salían del lugar.
-Bueno… Llegamos. -dijo el señor.
-Pero…¿En esta cantina está la agencia? –preguntó Dolores desconcertada.
-¡Eh! ¡No! Aquí vamos a firmar un par de papeles, formularios y luego te llevo a la ciudad de Salta para que te instales en tu nuevo hogar.
-¡Ah! ¡Listo! No hay problema, gracias nuevamente señor.
El señor estacionó el auto y la invitó a bajar, entraron a la cantina y el señor le presenta a Dolores el dueño del lugar, el cual llevaba el apodo de cacho.
Cacho clava sus ojos en Dolores con mirada seductora, mientras que el humo de su cigarrillo provoca una leve tos en Dolores.
-Linda chica me trajiste, la verdad que te felicito, mucha platita te mereces, ja, ja. -Le dijo Cacho al señor.
-¡Ja!, ¡Ja! Como siempre. –Respondió el señor.
Dolores se empezó a sentir rara, se quedó muda y la situación no le gustaba nada.
Cacho se le acercó a Dolores, la tomó de un brazo y la condujo hacia una habitación ubicada al fondo de la cantina.
Ella comenzó a gritarle al señor, preguntando que era lo que pasaba, mientras que el señor con mirada cínica se reía y no le contestaba.
Cacho empuja a Dolores sobre un colchón y cierra la puerta con llave.
En la habitación se encuentran cuatro chicas más, que observaban atentamente.
Dolores comienza a llorar y a gritar, no sabía a dónde estaba ni qué era lo que pasaba, su ilusión, su sueño, se iban derrumbando de a poquito. Dos de las chicas se le acercaron y trataron de calmarla, pero era imposible, Dolores estaba exaltada y lo único que quería, era irse de esa maldita cantina.
-Tranquila, no lográs nada con gritar y llorar, ya va a pasar, de acá no salís más. –Dijo una de las chicas.
-¿Cómo que no salgo más?, ¿Qué es éste lugar? –Preguntó Dolores.
-Somos empleadas de Cacho, trabajamos para él, vos pasas a ser una de nosotras.
-Pero, ¿Cómo? ¡No! Yo vine para ser modelo, en éste lugar sólo iba a firmar papeles, para luego instalarme en la ciudad de salta. –Respondió Dolores.
-Con esa excusa te traen hasta acá, luego pasas a ser empleada de Cacho. –Dijo una de las chicas.
-¿Y qué tipo de empleada?, ¿Qué es lo que hacen?
-Sexo por plata, -respondieron las chicas.
Inmediatamente Dolores sintió que se desmayaba, mientras que su cabeza comenzó a recordar todos los abusos recibidos por parte de su padre, durante 15 años.
Luego de un par de horas, Dolores seguía nerviosa y no podía cesar el llanto, hasta que Cacho entra a la habitación y le tira a Dolores una muda de ropa de color roja con mucho encaje y muy sexy, Dolores rechaza la ropa y no quiere saber nada con ponerse algo tan perverso, Cacho la obliga y le ordena que se prepare porque debía trabajar. Dolores entra en pánico y enfurecida se tira arriba de Cacho y comienza a golpearlo, rajuñarlo, hasta que la fuerza de Cacho logra detener a Dolores, ata sus manos y comienza a mojarla con agua fría, sosteniendo la manguera que conectaba con la cocina, era el método utilizado por Cacho con el fin de calmar los nervios de las chicas y así rendirse para poder trabajar.
Luego de varias torturas, Dolores comienza a sentirse anestesiada y cae rendida al piso, sin fuerzas para luchar contra algo que por primera vez le había ganado, no le quedaba otra que acceder y obedecer.
Es así como dolores se convierte en prostituta, cambiando sexo por dinero sucio, dejando atrás la vida digna con la que soñaba y el futuro con el que aspiraba.
Era una organización muy poderosa en la que estaba inserta, de a poco se fue enterando que tanto la policía como prestigiosos políticos la lideraban y que no tenía forma de escapar.
Luego de dos años de prostitución, Dolores vuelve a encontrarse con el señor, con el gran señor que había acabado con su vida. Con una sonrisa, Dolores lo recibe y le ofrece su servicio, por lo que el señor accede, ingresan a la habitación del fondo, la más alejada a la cocina de la cantina, comienzan los juegos sexuales, Dolores se coloca encima del señor provocando en él el placer absoluto. Jugueteando le tapa los ojos y con mucha fuerza y satisfacción, Dolores clava una tijera en el cuerpo del señor pasando del estómago al corazón.
Dolores ya no se conocía, su cuerpo comenzó a cambiar junto a su estado anémico y su personalidad, hasta que el llanto la absorbió y la impulsó a pedir ayuda, ayuda que nunca antes había tenido, ayuda que nunca había conocido, ayuda que al fin y al cabo nunca encontraría.
Es así como hoy estoy acá, porque mi mamá me aceptó, porque mi mamá quiso que naciera en prisión y porque no podía permitir, que su historia se vuelva a repetir.
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