¿Se ha puesto a pensar alguna vez, en lo importante y necesario de los avances tecnológicos? Pues yo sí. Fue justamente el jueves pasado cuando trataba de dirigirme al trabajo. Estaba llegando tarde, pues el tren se había demorado como usualmente lo hace, entonces subí corriendo al colectivo, pedí un boleto de noventa centavos y en mi interior agradecía la existencia de ese gran invento. Pero luego de unos minutos, a decir verdad de unos cuantos minutos, noté que el colectivo, no avanzaba como tal. Su paso se parecía mas al de una tortuga que al de un vehículo de esas características. Mire por la ventana, y note que estábamos rodeados por colectivos y como si fuera poco por otro de los denominados avances tecnológicos rodantes del tipo moto, flete, auto y camión. Y fue justo en ese momento, mientras mi mente trataba de evadirse de las múltiples conversaciones que se escuchaban de los otros pasajeros que hacían uso de ese aparatito llamado celular, los cuales son utilizados por sus usuarios como si ellos se encontraran solos en un cubiculo de locutorio, o como si su interlocutor estuviera situado frente a ellos, pero a quince metros de distancia, que decidí apretar el botón que indica que uno se bajara en la parada próxima. Y baje, ya sin recordar mi primera idea sobre las ventajas de la tecnología, Pues el reloj, anulaba toda mis reflexiones, recordándome lo obediente que le soy y lo tarde que se me había hecho.
Marcela Reidman
BIENVENIDA y primeras consignas
Hace 3 semanas
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